Como en todas las ciudades, nuestro pueblo Sajoma siempre se ha
caracterizado por tener personajes que forman parte del folklore, y por
esta razón hemos querido dar algunas pinceladas, para que lo conozcan
aquellos que no tuvieron la oportunidad,
muchos de ellos ya no están con nosotros materialmente pero que a través
de fotos podemos conocer algunos.
Pedro Salcedo Bisonó
(Pedro Mariquita)
A
pesar de ser analfabeto se caracterizó por su habilidad, por su
inteligencia natural, por sus ocurrencias y por ser el defensor de los
campesinos en los asuntos judiciales.
Una
vez fue a Santiago, a caballo, para asistir como testigo en un tribunal
y entró a él con las espuelas pues se le llamó la atención varias veces
para que se las quitara, a lo que hizo caso omiso. Después de tantas
exigencias dijo:”estas no me las quito, pues los gallos son más
chiquitos y hasta duermen con ellas.”
En
otra ocasión estaba de capataz en los caminos de Los Pilones de Jánico y
unas mujeres fueron a llevarles el desayuno a los tres peones que
estaban bajo su mando. El desayuno consistía en un huevo y un plátano.
Los peones invitaron a don Pedro a comer con ellos pero él no quiso,
pues le dijo que quienes estaban trabajando eran ellos y que él sólo es
taba mirando. A insistencia de los peones don Pedro accedió y le dijo a
cada uno que le dieran un poco. Es así que cada uno de los peones le dio
la mitad de su huevo y la mitad del plátano, por lo que entonces don
Pedro salió ganando, pues comió el triple que ellos.
Apolinar
Marcelino
(Polín el loco)
Fue
un personaje muy popular en la década de los 30. Era muy servicial, como
todas las personas de su clase. Era quien se encargaba de organizar la
mayoría de velorios y entierros del pueblo, desde los brindis de café
hasta cargar las sillas, las que intrépidamente ordenaba, llegando a
cargar hasta una docena a la vez.
Disputaba con Guillo en darle vueltas a la rueda del tomo en el taller
de Armando Goris y en el de Luis O. Peralta.
Aquiles Bermúdez venía varias veces a la casa de veraneo de su familia y
era un disfrute para él montar a Polín en su motor Harley Davidson para
“figurear” con él y andaba a gran velocidad para asustarlo.
En
una ocasión Aquiles le echó gasolina a los pies de Polín y le prendió un
fósforo para matarle las niguas.
Alonso
Torres h.
(Burú)
Fue
una persona muy conflictiva, era muy “fresco” con las mujeres, siendo
esta su especialidad. Era fetichista, o sea que se satisfacía
sexualmente con objetos inertes, pues le gustaba robarse las pantaletas
de los tendederos de los patios para hacer fantasías sexuales.
En
una ocasión le voceó “puncha fete” a Trujillo durante uno de sus
recorridos a caballo por el pueblo, pero esto no fue la causa de su
muerte, como se ha divulgado.
Burú era muy respondón y malcriado. Una vez iba en un vehículo en
compañía de otras personas y en el camino iban “cherchando”. Una señora
le dijo: “Burú, disfrázate de maíz para que te piquen los pollos”,
haciendo alusión a un merengue nuevo de la época, y él le respondió: “y
tú disfrázate de mango para chuparte...”
Fue
llevado al manicomio de Nigua debido al desenfreno sexual que padecía,
donde murió de causa desconocida.
Seco
campana
Se
llamaba Jesús María, pero se desconoce su apellido. Era oriundo de Los
Montones. Se caracterizó por limpiar el pueblo todos los días con una
escoba y un árgana, comenzando sus labores a las dos de la madrugada.
Daba muchos viajes a botar basura cada vez que el árgana se llenaba.
Lo
sustituyó Julio Alberto López, mejor conocido como Julio Cubita, ya con
un sistema más “moderno”, que consistía en una carreta y dos placas de
vehículos para hacer la recogida más fácil.
Miguel
Rodríguez
(El tremendo)
No
solo era de elevada estatura sino; que era un especialista en hablar
mentiras. Tremendo embustero, de todo lo que se hablaba el opinaba
aunque no supiera de qué se hablaba. Lo mismo podía oír un moquito que
zumbaba en la punta del pico Igua que verlo asentado de una mata de pino
del cerro Angola. Todo esto desde el fuerte sin binoculares.
Caminaba rápido e iba a lugares lejanos a pie a hacer mandados y era la
persona a quien mandaban a dar noticias sobre fallecimientos u otro
suceso trágico. Se dice que llegó a ir a San Juan de la Maguana a pie.
Tenia la voz de trueno que hacías sus mentiras más interesantes. Casi
parecían verdad. Chucho y Tavo, sus dos hijos, siempre creyeron que eran
ciertas.
Miguel el Tremendo se acerca más a los cuentos de Juan Bobo y Pedro
Animal. Sus mentiras son más infantiles que las de Chiningo, pero no por
ello menos atractivas.
Se decía que Miguel el Tremendo, en los tiempos que no había
automóviles, hacia el correo a piecito desde Santiago, lo que dio lugar
a muchas anécdotas. El decía que le ganó a otro correo a caballo por
muchos kilómetros de distancia.
La Bozúa, ese formidable amasijo de curvas y precipicios interminable
que era necesario pasar para llegar o venir de Santiago, la pasaba en
cuarta y casi nunca tenía que poner la primera. Los pies le
crecieron tanto que parecía de la Patagonia. Los bordes se le rajaron,
pero nunca fue atacado por las niguas. Lo respetaban. No tenían sentido
del humor. Cuando Miguel el Tremendo se enfurecía tronaba
en toda la sierra, Cuando estaba de buen humor, el día se tornaba
espléndido.
Fue como una especie de dios del tiempo. Si en Las Matas llovía, Miguel
el Tremendo era el responsable. Si había sequía, era porque Miguel el
Tremendo no tenía cuentos nuevos.
Galo
Rodríguez
Era
un ladrón misterioso. No había una casa ni un establecimiento comercial
seguro para él. Andaba siempre con dos palitos y se dice que estos
tenían el misterio. Por pequeño que fuera un hueco él se metía. Donde
más iba a robar era a la tienda de Elías Checo.
La
casa de don Manuel Tavárez la tenía como su residencia de veraneo, lo
que llevó a don Manuel a reforzar la seguridad, poniéndole aldabas de
más a las puertas, pero esto de nada valió. Mocho Estévez, uno de los
empleados de la casa, encontró en una ocasión a Galo acostado en una de
las lujosas camas de la casa y con una botella de whisky al lado, como
si nada.
Las
cosas que se robaba las guardaba en una cueva que tenía en Arroyo Hondo,
conocida después como “la cueva de Galo”, lugar que nadie conocía hasta
que Abel Brisita, hermano del policía Jesús Brisita, la descubrió y
encontró a Galo durmiendo dentro de ella, en un tiempo en que se había
desatado una persecución en su contra y lo trajo amarrado al cuartel.
Un
día hubo un robo en el negocio de Tomás Goris, cuyo dependiente era
Antonio Rodríguez, a quien le dijeron que Galo había sido el autor de
dicho acto, por lo que puso una querella en su contra. Un policía logró
apresarlo, pero éste se descuidó y Galo le dio un golpe en la cabeza y
se le escapó, llegando el policía a descargar su revólver sin dar el
blanco.
En
la noche mientras Galo iba para su casa, situada en la hoy calle Mella,
unos policías comandados por Juan Fernández lo detuvieron, teniendo éste
un cuchillo en la mano. Los policías le exigieron que soltara el
cuchillo, cosa que negó, descargando entonces los policías sus
revólveres contra su pecho. Esto ocurrió a principios de 1946.
Ovidio
Bisonó
Fue
un “chivato” de Trujillo. Andaba siempre descalzo y con un revólver en
la cintura. Se caracterizó por ser vivo, fabulador y sinvergüenza. Su
otra profesión era la de pintor de casas. Se dice que hasta llega
engañar a Trujillo, pero éste veía estas cosas como ocurrencias de Odio,
a quien apreciaba mucho.
Era
experto en hacer amores a muchos hombres influyentes de época con
muchachas que no sabían de esta situación. Algo parecido sucedió al
sargento Rodríguez con una hija de Bocho Bisonó, pues con Ovidio le
enviaba cartas de amor y diversos regalos, además Ovidio asesoraba
dándole ideas sobre qué escribir y qué regalarle, pero debe saberse que
estas cosas no llegaban a su destino, pues nuestro personaje. En
cuestión rompía las cartas y cogía los regalos.
Poco tiempo después Ovidio le comunica al sargento que la muchacha está
dispuesta a meterse en amores con él, pues sus románticas cartas le
habían tocado el corazón. Es así que el sargento se prepara para ir a la
casa de su enamorada cuando Ovidio le avisara. Cuando llegó día el
sargento se presenta ante la familia de la muchacha comunicar su amor
hacia ella y diciendo que él iba a ser correspondido, cosa fue rechazada
de inmediato por la joven, diciendo que no conocía al señor y no estaba
enterada de nada sobre esa situación. Ovidio tuvo desaparecerse de
inmediato, pues la rabia del sargento era tal que ordenó la captura y
ejecución de Ovidio por atreverse a burlarse de él. Se dice que Ovidio,
duró muchos días escondido en el cementerio hasta fue perdonado por el
sargento.
Después de la Era de Trujillo siguió con sus vagabunderías y “maipiolería”.
Era un jugador empedernido. Una vez la policía hizo allanamiento en su
casa, que era una taberna, y él inmediatamente se tiró en la cama y se
hizo el enfermo. Preguntaron que quien era el dueño de la casa
respondiendo él desde la cama. Lo iban a apresar pero dijo que tenían
que llevar una ambulancia, pues estaba muy enfermo. La segunda vez que
allanaron la casa llevaron un vehículo para ejercer las funciones de
ambulancia y así fue apresado.
En
una ocasión trajo al pueblo un brujo y fungió como representante del
mismo. Decía que para ir a la sesión de brujería los interesados debían
llevar una gallina negra para sacarle la sangre como ofrenda a los
espíritus y así hacer el “trabajo”, pero en realidad era para Ovidio
comérsela. Esta fue la vez que más carne comió en su vida. Un día se
hizo una sesión colectiva donde el brujo mandó a las personas presentes
a despojarse de todas las prendas de oro y plata que tenían para hacer
una ofrenda. En un momento de la ceremonia el brujo se escapó por una
ventana con todas las joyas, dejando a Ovidio solo y con el problema en
cima. Ovidio murió en 1979.
Juan
Francisco López Santelises
(Guillo)
Nació en San José de las Matas el 4 de septiembre de 1907. Hijo de Juan
Bautista López y Ada linda Santelises.
Era
un gran trabajador y servicial. Hacía todo tipo de trabajo pesado. Una
de sus primeras labores fue cargar agua desde el Chorro y distribuirla a
las personas que se lo solicitaban.
Luego se dedicó a transportar las compras que las personas hacían en los
colmados en una carretilla, que él llamaba “guagua”, llegando al extremo
de ir tres y cuatro veces al día a Pedregal a llevar manteca y otros
artículos.
Después pasó a trabajar al servicio de algunos comerciantes, como Elías
Checo, llenando los tanques de agua, dándole “manigueta” a una bomba.
Laboró en la Chocolatera Serrana, de Adelina Rodríguez, moliendo cacao y
era un experto pilador.
A
principios de los 50 trabajó en los talleres de ebanistería del pueblo,
dedicados a la producción de muebles de superior calidad. Su labor
consistía en darle vueltas a una rueda grande que movía el torno.
Era
fiel cumplidor de todas las actividades que se hacían en esta zona.
Asistía a todas las bodas y velorios de las comunidades cercanas. En el
camino entonaba sus melodías acompañadas de unas vainas de flamboyán. Su
canción predilecta era “cacha popo mamá, cacha popo ya va, cacha popo ya
llegué”.
Era
un personaje muy peculiar. Si le regalaban ropas él las rompía para que
se vieran “mejor”. Le gustaban las medias, a las que llamaba zapatos y
las pedía blancas, porque si eran de otro color se “ensuciaban”. Su
correa consistía en una tira de guano o cabulla.
Estas últimas décadas las pasó andando por las calles, en El Fuerte y
yendo a misa. Se molestaba mucho cuando las personas le llamaban
“Guillito vete” o “caco de boruga”. Su respuesta era una piedra, que
lanzaba con una velocidad y precisión increíble, además era ambidextro.
Cayó en cama aquejado de piedras en la vesícula. Fue operado, pero por
su edad no resistió la intervención, falleciendo más tarde, el 22
octubre de 1997.
Félix
Antonio Salcedo Brito
(Papo 40)
Nació el 15 de julio de 1908. El apodo de Papo 40 le fue dado por tamaño
de sus pies, los cuales eran muy anchos, por lo que no aparecían zapatos
que le sirvieran.
De
él se sabe poco debido a que era un hombre marginado de la sociedad y no
se relacionaba con los demás. Era un hombre de gran estatura, medía más
de seis pies. Se caracterizó por pedirle a la gente 5 “Cheles” para
comprar cigarrillos, aunque no fumaba. Si no lograba su objetivo por
esta vía entonces los pedía para comprar un pan.
Uno
de sus primeros trabajos fue cargar madera en un puesto situado al lado
del cementerio. Trabajó como peón de camión, al servicio de Elías Checo.
Era experto en freír chicharrones. Su último trabajo fue el de llevar
vacas al matadero municipal. Se dice que poseia una fuerza
extraordinaria y que llegó en varias ocasiones a tumbar toros. En el
matadero le gustaba beber sangre o comer un pedazo de carne cruda que le
daban como recompensa. Falleció el 21 de diciembre de 1985.
Santiago
Pérez
(Chaguito)
Pionero de la refrigeración en este pueblo. Tenía unas neveras de madera
donde depositaba varios quintales de hielo y luego se vio precisado a
hacer un hoyo donde metía muchos bloques de hielo y los guardaba con
aserrín, todo esto debido al aumento de la demanda. Suplía de hielo a
todas las instituciones del pueblo y útil para todas las festividades y
actividades en general. También vendía novelitas de vaqueros,
historietas, comic o muñequitos.
Elpidio
Herrera
Fiel discípulo de Baco. Cuando estaba borracho y empezaba a decir que
era millonario, que tenía mucho dinero, era que en realidad no tenía ni
un chele para seguir bebiendo. Algunas veces decía “yo tengo con qué
cobijar un rancho, pero debo con qué cobijar cinco”...también gritaba
“viva Trujillo”
Todos los terrenos que rodean al Igua Bar eran de Elpidio. Vendió por
poco dinero el terreno para edificar el bar y cuando este ya estaba en
servicio iba allá a beber. Al acabársele el dinero le decía al dueño
“déme otra botella y coge cinco tareas de tierra más”. Así perdió todo
ese gran terreno que poseía.
Rafael
Estévez
(El cuyo)
Se
ha caracterizado por ser un poeta singular, va declamando y explicando
los versos a la vez.
Se le llamó Cuyo por emplear a menudo esta palabra en sus poemas.
Bailaba y cantaba la tradicional “Sopa Tropical”, la cual estrenó en uno
de los shows del afamado cómico cubano Pepe Tosana, quien venía al
Teatro Quisqueya, frente a nuestro parque.
María
Gómez
(Maria Totico)
No
se sabe con exactitud el origen de su apodo, pero a su mamá le decían
Rosa Totico. Fue muy popular en su tiempo. Le gustaba bailar mucho en la
calle y más si le daban “cheles”. Fue contemporánea del ciego Pedro Pomo
y de Martín Gurubel
Martín Gurubel
María
Micaela Durán Jáquez
(Miquela)
Nació
el 29 de septiembre de 1906. Se dice que era natural de Don Juan. Vino a
este pueblo a trabajar a la Casa Curial, para encargarse de la limpieza
y además era experta tostando café.
Tiempo después era común verla con varios sacos al hombro y un frasco
con una sustancia pestilente, la cual les lanzaba a las personas que la
molestaban. Si se le preguntaban que cuanto eran 1 + 2 ella contestaba
“a dio quien nosabe eto 100”
En
su casa tenía la población de perros y gatos más numerosa de toda la
zona y en una ocasión el Inspector de Sanidad ordenó limpiar su casa, a
pesar de las protestas de ella, dando el camión de la basura dos viajes
para poder sacar todo lo que allí se encontraba. Se encuentra una buena
cantidad de dinero que tenía bien escondido y se dice había
denominaciones de papeletas que hacía tiempo que dejar circular. También
se divulgo que era bruja y que víctor Aúa la había tumbado con un grano
de sal.
Un
día su hijo vino a buscarla y se la llevó para Santiago, donde
experimentó otro tipo de vida, pero murió al poco tiempo, quizás po
cambio brusco.
Debaciado
Desconocemos su nombre de pila. Pertenecía a la familia Estévez Inoa. Se
caracterizó por su frase “ya no hay na, se acabó tó ya, eta curú to”. A
veces deleitaba a las personas con su acordeón de boca, interpretando
música de su inspiración. Siempre andaba ensacado aunque hiciera calor y
con una azada al hombro
Rafael
López
(Fellito Boco)
Se
caracterizó por pintar los postes y los troncos de los árboles con cal
en los tiempos festivos. Pintaba las casas, pero el se pintaba más la
cara que las paredes
Emilio
Martínez
(El mocho)
Se
caracterizó por ser un ladrón exclusivo, robaba solamente puercos, lo
que le costó la pérdida del brazo derecho, acto real por unos hijos de
Jovino Salcedo, cuando Emilio pretendía acercarse a una pocilga a
robarse unos puercos. Muchas veces cuando cayó preso se metía jabón en
la boca para simular epilepsia y así libertado.
Jesús
María Brito
(Chiningo pío)
El
más actual de los dos, hacia unos relatos fantásticos sobre como
capturaba una enorme culebras o serpientes en las estribaciones
montañosa de cerro la culebra, cuyo tamaño en nuestra mente infantiles
semejaba el de gigantes dragones. Le llamaban psicólogo porque bregaba
con “sica”, ya que su especialidad era limpiar letrinas y pozos
sépticos. El decía que era especialista en mierdería, solo chiningo era
capaz de procurarse un oficio tan y tan especial y sentirse orgulloso
del mismo.
Es un
buen alumno de Miguel el Tremendo en cuanto a “jablador se refiere.
Utilizaba el nombre de Chiningo cuando lo buscaban para algo bueno y Pío
XII como lo bautizó Nino Espinal si era para lo contrario.
Hombre de origen campesino como todos nosotros, con un machete media
cinta bastante largo colgándole de una soga o tomisa que se amarraba de
la cintura, con el cual había librado más batalla que Gregorio Luperón y Máximo
Gómez juntos y que aniquilaba con sus golpes certeros al más firo de sus
enemigos.
Elvido
Madera
Natural de Mao. Vino a este pueblo como vendedor de salchichón, pan y
chocolate y se quedó aquí porque le gustó el pueblo. Era persona muy
cómica y cada día hacía una de las suyas
Antonio
Espinal
(Maimita)
Era
un personaje fino. Comerciante peculiar, no le decía que no a nadie
aunque no hiciera el favor que le pidieron. Usaba un lenguaje
característico.
Enrique
Gómez
(Enrique Coconera)
Incansable trabajador y jardinero de nuestro parque municipal, a la vez
vendedor de quinielas, por esto no le gustaba que le dijeran “Enrrique
tu ta dao”
Celaba el parque, más que su propia familia, era muy querelloso con la
policía, hasta tal punto que ya no le ponían caso y entonces salía por
el pueblo entero a querellarse diciendo que: hijo de fulano y perencejo
hizo tal cosa…
Se
paraba en todas las esquinas a contar lo ocurrido en el parque por los
hijos sutanejo.
Víctor
Cerda
(Aúa)
Este
apodo proviene de un anuncio de radio en la voz del Dr. Pailita en los
tiempos de Trujillo, donde se pregonaba una tienda de repuestos para
todo tipo de vehículos, que decía: “Aúa, Aúa, bote esa potinga vieja,
búsquese las piezas nuevas”. Resulta que Víctor tenía una bicicleta 28
en muy malas condiciones y debe de saberse q en la Era de Trujillo las
bicicletas y demás vehículos debían estar en perfectas condiciones,
tener luces y buenos frenos, además las bicicletas debían de tener
matrícula y placa. La bicicleta en cuestión carecía de todos estos
requisitos, por eso había un policía que asediaba a Víctor a cada
momento exigiéndole la reparación inmediata y proveerse de la
documentación, pero la gente le decía al policía que lo dejara
tranquilo, que esa bicicleta era una “Aúa”, de ahí el singular apodo.
Víctor Aúa se ha caracterizado por una habilidad e ingenio que sor
prende a todos, es por ello que muchos lo catalogan como científico. Es
un inventador a carta cabal, pero los inventos generalmente los hace
para su beneficio personal.
En
una ocasión tenía un kiosco en el parque donde vendía dulces, helados y
otros artículos. La venta estaba floja por la gran cantidad de
vendedores ambulantes que rodeaban el parque en unas fiestas patronales,
por lo que inventó un helicóptero, el que colocó encima del kiosco. El
sonido, las luces y las hélices eran muy semejantes a uno verdadero, lo
que atrajo a una gran cantidad de curiosos, los cuales consumían los
productos que allí vendían mientras admiraban el simpático invento.
En
1966 Aúa pertenecía a un Partido creado por José Goris en este pueblo,
llamado “El Pinito”, y él era el encargado de la publicidad de dicho
Partido. En su casa tenía una bocina encima de un árbol de anacahuita,
por donde se anunciaba las actividades de esta organización política. Su
objetivo era que por todas las partes se oyera los anuncios y la música,
por lo que se le ocurrió inventar una emisora empleando un condensador
de variable con una antena y un alambre para tierra. De in mediato
comenzó a escucharse la “programación” de Aua por todo el pueblo y por
todo el dial de los radios, lo que causó revuelo por las interferencias
que esto causaba. La policía se enteró de donde provenía esa transmisión
y fue obligado a desactivar ese artefacto, porque si no lo hacía lo iban
a apresar.
Como se le frustró su intento de penetrar en todos los hogares comenzó a
burlarse de los reformistas, a quienes culpó de su fracaso, poniéndoles
una risa grabada cada vez que uno de ellos pasaba por su casa, cosa que
los sacaba de casillas.
Actualmente Víctor Aúa sigue inventando cosas asombrosas y se dedica a
múltiples actividades, como comercio, anuncios por bocinas, ebanistería,
mecánica, carpintería, albañilería, electricidad, pintura, etc.
José
Enrique Santelises
(Babacho)
Inventador por excelencia, para muchos calificado como un genio. Como
mecánico era conocido casi en toda la región d Cibao por su creatividad
en hacer piezas y en reparar las que eran muy caras o que no aparecían.
Muchas personas llegaron a venir a este pueblo a buscar al Babacho, como
única esperanza para reparar su motor u otro aparato. Una vez se le
ocurrió montarle un motor a un chasis de bicicleta 28, artefacto este
que corría a una gran velocidad.
Muchas veces fue detenido por la policía por el porte ilegal de armas de
fuego y encontrarse en estado de embriaguez. Es importante saber que
estas armas eran hechas por él mismo, de diversas formas y calibre.
Varias veces se le ofertó llevarle a trabajar a la armería de San
Cristóbal para trabajar en la reparación de armas, cosa a que se negó
rotundamente.
Actualmente se encierra de vez en cuando en su taller a hacer algunos
trabajos seleccionados, pues el trabajo para él no es una rutina. En ese
lugar hay una gama de aparatos y piezas que han sido confeccionados por
él para así hacer sus labores con más facilidad.
Vive hablando de una famosa mina de oro donde supuestamente su aparato
detector la encontró, pero que es muy profunda para llegar a ella.
Aparte de todas estas personas que hemos descrito anteriormente, han
sobresalido muchas otras, que en todas las generaciones pasadas y
presentes han dejado un recuerdo indeleble y otros que actualmente son
los personajes del momento. Entre estos cabe citar a:
Pancho Batata, Vale Gú, Pupo el Caballo, Tamacún, Amantina Quema Burro,
Clementina Pata de Yuca, Chichí el Camarón, Chachiro, Jabilla, La Viofa,
Chapón, Mario Caco de Vaca, Cuquito, Chichico, Taringo, Gogó, Paisano,
Manuelito la Prensa, Gerardo el Primo, Pedro el de Victoria y Buchín.
El Cuarabe o Cucú
Maguá
Rafael
la Mechora
Foty
El Poifio alía el greda
Gogó
El pinto
Cola El Ampaya
Clarita
El mocho
Sergio saca
plancha
El Mudo
Taringo el Mecánico
FAMILIAS
PINTORESCAS
Aparte de personajes individuales hay también familias que se han
destacado por sus ocurrencias y anécdotas. Entre estas se encuentran: