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Respuestas 1
Salmos127:3-5
He aquí, herencia de Jehová son los hijos;
Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del
valiente,
Así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el
hombre que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado Cuando
hablare con los enemigos en la puerta.
Salmos139:13-18 Porque tú
formaste mis entrañas; Tú
me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque
formidables, maravillosas son tus obras;
Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. No fue
encubierto de ti mi cuerpo, Bien que en oculto fui formado,
Y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión
vieron tus ojos, Y en tu libro estaban escritas todas aquellas
cosas Que fueron luego formadas, Sin faltar una de ellas.
¡Cuán preciosos me son, oh Dios, tus pensamientos! ¡Cuán
grande es la suma de ellos! Si los enumero, se multiplican más
que la arena; Despierto, y aún estoy contigo.
Proverbios
24:11-12 Libra a los que son llevados a la muerte; Salva a los que están en peligro de muerte. Porque si dijeres:
Ciertamente no lo supimos,
¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones? El que mira
por tu alma, él lo conocerá, Y dará al hombre según sus obras.
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Salmos
90:10-12 Los días de nuestra edad son setenta años;
Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su
fortaleza es molestia y trabajo,
Porque pronto pasan, y volamos. ¿Quién conoce el poder de tu
ira,
Y tu indignación según que debes ser temido? Enséñanos de tal modo a
contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
Eclesiastés
3:1-8 Todo tiene su tiempo, y
todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer,
y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado;
tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de
edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar, y
tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar
piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo
de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar;
tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de
hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y
tiempo de paz.
Efesios
5:15-20 Mirad, pues, con
diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando
bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis
insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed
llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y
cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros
corazones; Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre
de nuestro Señor Jesucristo. Someteos los unos a los otros
Respuestas 3
Juan 3:16-17 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su
Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas
tenga vida eterna.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Romanos 5:6-11 Porque Cristo, cuando aún
éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas
morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir
por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya
justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si
siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo,
mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo
esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro
Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
1 Juan
4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.
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Mateo 22:34-40 Entonces los fariseos,
oyendo que había
hecho callar a los saduceos, se juntaron a una. Y uno de ellos, intérprete de la ley, preguntó por
tentarle, diciendo: Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu
alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento.
Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos
mandamientos depende toda la ley y los profetas.
Jesús
en el hogar de Simón el fariseo
Lucas 7:36-50 Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él.
Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una
mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la
mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y
estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas
sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los
ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado,
dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de
mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús,
le dijo: Simón, una
cosa tengo que decirte.
Y él le dijo: Di, Maestro.
Un acreedor tenía dos
deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta;
y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál
de ellos le amará más?
Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le
dijo: Rectamente has
juzgado. Y vuelto a
la mujer, dijo a Simón:
¿Ves esta mujer? Entré en tu
casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con
lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso;
mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi
cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies.
Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque
amó mucho; más aquel a quien se le perdona poco, poco ama.
Y a ella le dijo: Tus
pecados te son perdonados.
Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir
entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a
la mujer: Tu fe te ha salvado, vé en paz.
La
preeminencia del amor
1 Corintios
13:1-13 Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo
amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.
Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios
y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo
amor, nada soy.
Y si repartiese todos mis bienes para
dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser
quemado, y
no tengo amor, de nada me sirve. El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no
es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo
suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas
se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se
acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará. Porque en parte
conocemos, y en parte profetizamos; más cuando venga lo perfecto,
entonces lo que es en parte se acabará. Cuando yo era niño, hablaba
como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui
hombre, dejé lo que era de niño. Ahora vemos por espejo, oscuramente;
mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces
conoceré como fui conocido. Y ahora permanecen la fe, la esperanza y
el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.
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Proverbios
11:13
Donde no hay dirección sabia, caerá
el pueblo; Mas en la multitud de
consejeros hay seguridad.
Proverbios
20:19 El que anda en chismes
descubre el secreto; No te
entremetas, pues, con el suelto de lengua.
La lengua
Santiago
3:1-12
Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo
que recibiremos mayor condenación. Porque todos ofendemos muchas veces.
Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de
refrenar todo el cuerpo. He aquí nosotros ponemos freno en la boca de
los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.
Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos
vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las
gobierna quiere. Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se
jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño
fuego! Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está
puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo,
e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. Porque toda naturaleza
de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza
humana; pero
ningún hombre puede domar la lengua,
que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.
Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los
hombres, que están hechos a la semejanza de Dios. De una misma boca
proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?
Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid
higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.
Respuestas 6
Santiago
2:12-13
Así hablad, y así haced, como los que
habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin
misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la
misericordia triunfa sobre el juicio.
Mateo
5:7
Bienaventurados los
misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Colosenses
3:12-17
Vestíos, pues, como escogidos de Dios,
santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad,
de mansedumbre, de paciencia; soportándoos unos a otros, y perdonándoos
unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que
Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas
cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios
gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en
un solo cuerpo; y sed agradecidos. La palabra de Cristo more en
abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda
sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos
e himnos y cánticos espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra
o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a
Dios Padre por medio de él.
Respuestas 7
Proverbios 22:6
Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
Proverbios 23:13-14
No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con
vara, Y librarás su alma del Seol.
Efesios 6:4
vosotros, padres, no provoquéis a
ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del
Señor.
Respuestas 8
Juan 14:27
La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da.
No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Filipenses
4:4-9
Regocijaos en el Señor
siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!
Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está
cerca. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras
peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de
gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará
vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
En esto pensad
Por lo demás, hermanos,
todo lo que es verdadero,
todo lo honesto, todo lo justo, todo lo
puro, todo lo
amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud
alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.
Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto
haced; y el Dios de paz estará con vosotros.
1 Pedro 5:7echando
toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
Respuestas 9
La
unidad del Espíritu
Efesios
4 Yo pues, preso en
el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que
fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con
paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad
del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como
fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;
un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es
sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue
dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo. Por lo cual
dice: Subiendo a lo alto, llevó cautiva la cautividad, Y dio
dones a los hombres. Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también
había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? El que
descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos
para llenarlo todo. Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la
edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad
de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la
medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos
niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por
estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las
artimañas del error, sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en
todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, de quien todo el
cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se
ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su
crecimiento para ir edificándose en amor.
La
nueva vida en Cristo
Esto, pues, digo y requiero
en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la
vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de
la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su
corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se
entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.
Más vosotros no habéis aprendido así a Cristo, si en verdad le habéis
oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en
Jesús. En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo
hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en
el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según
Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la
mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros
los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol
sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte
más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que
tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra
corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados
para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo,
ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos
con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también
os perdonó a vosotros en Cristo.
Filipenses
2
Humillación y exaltación de Cristo
Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo
de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si
alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el
mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por
contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno
a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo
propio, sino cada cual también por lo de los otros. Haya, pues, en
vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo
en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que
aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma
de siervo, hecho
semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo,
haciéndose
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo,
y le dio un
nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están
en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua
confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
Luminares en el mundo
Por tanto, amados míos,
como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino
mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y
temblor, porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como
el hacer, por su buena voluntad. Haced todo sin murmuraciones y
contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios
sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la
cual resplandecéis como luminares en el mundo;
asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda
gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado. Y
aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de
vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros. Y asimismo gozaos y
regocijaos también vosotros conmigo.
Timoteo y Epafrodito
Espero en el Señor Jesús
enviaros pronto a Timoteo, para que yo también esté de buen ánimo al
saber de vuestro estado; pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que
tan sinceramente se interese por vosotros. Porque todos buscan lo suyo
propio, no lo que es de Cristo Jesús. Pero ya conocéis los méritos de
él, que como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. Así que a
éste espero enviaros, luego que yo vea cómo van mis asuntos; y confío
en el Señor que yo también iré pronto a vosotros. Más tuve por
necesario enviaros a Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de
milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades; porque él
tenía gran deseo de veros a todos vosotros, y gravemente se angustió
porque habíais oído que había enfermado. Pues en verdad estuvo enfermo,
a punto de morir; pero Dios tuvo misericordia de él, y no solamente de
él, sino también de mí, para que yo no tuviese tristeza sobre tristeza.
Así que le envío con mayor solicitud, para que al verle de nuevo, os
gocéis, y yo esté con menos tristeza. Recibidle, pues, en el Señor,
con todo gozo, y tened en estima a los que son como él; porque por la
obra de Cristo estuvo próximo a la muerte, exponiendo su vida para
suplir lo que faltaba en vuestro servicio por mí.
Tito
3:9-11 Pero evita las cuestiones
necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley;
porque son vanas y sin provecho. Al hombre que
cause divisiones, después de una y otra amonestación
deséchalo, sabiendo que el tal se ha pervertido, y
peca y está condenado por su propio juicio.
Respuestas 10
Malaquías
2:13-16
Y esta otra vez haréis cubrir el altar
de Jehová de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a
la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. Mas diréis: ¿Por
qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud,
contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de
tu pacto. ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y
por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues,
en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra
juventud. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el
repudio, y al que cubre de iniquidad su vestido, dijo Jehová de los
ejércitos. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales.
Jesús enseña sobre el divorcio
(Mr.
10. 1-12;
Lc. 16. 18)
Mateo
19:1-12
Aconteció que cuando Jesús
terminó estas palabras, se alejó de Galilea, y fue a las regiones de
Judea al otro lado del Jordán. Y le siguieron grandes multitudes, y los
sanó allí. Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole:
¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? El,
respondiendo, les dijo:
¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los
hizo,
y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su
mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino
una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y
repudiarla? El les dijo: Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a
vuestras mujeres; mas al principio no fue así. Y yo os
digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de
fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la
repudiada, adultera. Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición
del hombre con su mujer, no conviene casarse.
Entonces él les dijo:
No todos son capaces de recibir esto, sino aquellos a quienes es dado.
Pues hay eunucos que
nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos
eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron
eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir
esto, que lo reciba.
1 Corintios
7:10-16 Pero a los que están
unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: Que la mujer no se
separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese
con su marido; y que el marido no abandone a su mujer. Y a los demás yo
digo, no el Señor: Si algún hermano tiene mujer que no sea creyente, y
ella consiente en vivir con él, no la abandone. Y si una mujer tiene
marido que no sea creyente, y él consiente en vivir con ella, no lo
abandone. Porque el marido incrédulo es santificado en la mujer, y la
mujer incrédula en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían
inmundos, mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se
separa, sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a
servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó Dios. Porque
¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes
tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?
Respuestas 11
Proverbios
22:24-25
No te entremetas con el iracundo,
Ni te acompañes con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus
maneras, Y tomes lazo para tu alma.
Efesios
4:26-32
Airaos, pero no pequéis; no se ponga el
sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no
hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para
que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna
palabra corrompida salga de vuestra boca,
sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin
de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al
Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día
de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira,
gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con
otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os
perdonó a vosotros en Cristo.
Hacedores de la palabra
Santiago
1:19-20
Por esto, mis amados hermanos,
todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;
porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.
Respuestas 12
Dios
y las riquezas
Mateo
6:24-34
Ninguno puede servir a dos señores; porque o
aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al
otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
El
afán y la ansiedad
(Lc. 12. 22-31)
Por tanto os digo: No os
afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni
por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el
alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Mirad las aves del
cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro
Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de
vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el
vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo
crecen: no trabajan ni hilan;
pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así
como uno de ellos.
Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno,
Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
No os afanéis, pues,
diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los
gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que
tenéis necesidad de todas estas cosas.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas
estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de
mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su
propio mal.
2 Corintios
9:6-11
¿O sólo yo y Bernabé no tenemos
derecho de no trabajar?
¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y
no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche
del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No dice esto también la ley?
Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que
trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por
nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar
el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Si
nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual, ¿es gran cosa si
segáremos de vosotros lo material?
Filipenses
4: 10-20 En gran manera me
gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí;
de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad.
No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme,
cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener
abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado
como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer
necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y
sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la
predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia
participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues
aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No
es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra
cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno,
habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante,
sacrificio acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues, suplirá todo lo que
os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Al Dios y
Padre nuestro sea gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Respuestas 13
Daniel 4-5 Vi un sueño que me espantó, y
tendido en cama, las imaginaciones y visiones de mi cabeza me turbaron.
Romanos
13:1-7
Sométase toda persona a las autoridades
superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que
hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la
autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten,
acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están
para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues,
no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque
es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no
en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para
castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos,
no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la
conciencia. Pues por esto pagáis también los tributos, porque son
servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. Pagad a
todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto;
al que respeto, respeto; al que honra, honra.
Un
buen soldado de Jesucristo
1
Timoteo 2:1-6
Tú, pues, hijo mío,
esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí
ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos
para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen
soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de
la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el
que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. El
labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.
Respuestas 14
Proverbios
22:15
La necedad está ligada en el
corazón del muchacho;
Mas la vara de la corrección la alejará de él.
Efesios
5:15-16: 6: 1-4
Mirad, pues, con diligencia cómo
andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo,
porque los días son malos. Hijos, obedeced en el Señor a vuestros
padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el
primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga
vida sobre la tierra. Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a
vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
Colosenses
3:18-21
Casadas, estad sujetas a vuestros
maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y
no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo,
porque esto agrada al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos,
para que no se desalienten.
Respuestas 15
De
tal manera amó Dios al mundo
Juan
3:16-18 Porque de tal
manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo
aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no
envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el
mundo sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado; pero el que
no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del
unigénito Hijo de Dios.
Juan
5:24 De cierto, de
cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene
vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Romanos
8:28-39
Y sabemos que a los que aman
a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a
su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los
predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para
que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que
predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también
justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues,
diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que
no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros,
¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los
escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará?
Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además
está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién
nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o
persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está
escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos
contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos
más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy
seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni
potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo
profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de
Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
Respuestas 16
Proverbios
23:22
Oye a tu padre, a aquel que te engendró;
Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.
Consejos para la juventud
Eclesiastés
11:9-10; 12:1 Alégrate, joven, en
tu juventud, y tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia; y
anda en los caminos de tu corazón y en la vista de tus ojos; pero sabe,
que sobre todas estas cosas te juzgará Dios. Quita, pues, de tu
corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal; porque la adolescencia y
la juventud son vanidad.
12:1
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los
días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos
contentamiento;
1 Timoteo
4:12
Ninguno tenga en poco tu
juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor,
espíritu, fe y pureza.
Respuestas 17
Hechos 5:29
Respondiendo Pedro y los
apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los
hombres.
Efesios
4:25-5:14
Por lo cual, desechando la
mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros
los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol
sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte
más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que
tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra
corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la
necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no
contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados
para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo,
ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos
unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Andad como hijos de luz
Sed,
pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como
también Cristo nos amó, y se entregó asimismo por nosotros, ofrenda y
sacrificio a Dios en olor fragante. Pero fornicación y toda inmundicia,
o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni
palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen,
sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún
fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el
reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque
por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.
No seáis, pues, partícipes con ellos. Porque en otro tiempo erais
tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz
(porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y
verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en
las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas;
porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Mas
todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas
manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo. Por lo cual dice:
Despiértate, tú que duermes,
Y levántate de los muertos,
Y te alumbrará Cristo.
Colosenses
3:22-4:6 Siervos, obedeced en
todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que
quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a
Dios. Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no
para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la
herencia, porque a Cristo el Señor servís. Más el que hace injusticia,
recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.
Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que
también vosotros tenéis un Amo en los cielos. Perseverad en la oración,
velando en ella con acción de gracias; orando también al mismo tiempo
por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin
de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy
preso, para que lo manifieste como debo hablar. Andad sabiamente para
con los de afuera, redimiendo el tiempo. Sea
vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis
cómo debéis responder a cada uno.
Respuestas 18
Salmo 146:9
Jehová guarda a los extranjeros; Al huérfano y a la viuda sostiene, Y el camino de los impíos
trastorna.
Muerte de Lázaro
Juan
11:1-44
Estaba entonces enfermo uno llamado Lázaro, de Betania, la aldea
de María y de Marta su hermana. (María, cuyo hermano Lázaro estaba
enfermo, fue la que ungió al Señor con perfume, y le enjugó los pies con
sus cabellos.) Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús: Señor,
he aquí el que amas está enfermo. Oyéndolo Jesús, dijo:
Esta enfermedad no es para
muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea
glorificado por ella.
Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando oyó, pues, que
estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba. Luego,
después de esto, dijo a los discípulos:
Vamos a Judea otra vez.
Le dijeron los discípulos: Rabí, ahora procuraban los judíos
apedrearte, ¿y otra vez vas allá? Respondió Jesús:
¿No tiene el día doce horas?
El que anda de día, no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero
el que anda de noche, tropieza, porque no hay luz en él. Dicho esto, les dijo después:
Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.
Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará. Pero Jesús
decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del
reposar del sueño. Entonces Jesús les dijo claramente:
Lázaro ha muerto;
y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, para que creáis;
mas vamos a él. Dijo
entonces Tomás, llamado Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también
nosotros, para que muramos con él.
Jesús, la resurrección y la
vida
Vino, pues, Jesús, y halló
que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania
estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; y muchos de los
judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero
María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado
aquí, mi hermano no habría muerto. Más también sé ahora que todo lo que
pidas a Dios, Dios te lo dará. Jesús le dijo:
Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día
postrero. Le dijo Jesús:
Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque
esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá
eternamente. ¿Crees esto?
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de
Dios, que has venido al mundo.
Jesús llora ante la tumba de
Lázaro
Habiendo dicho esto, fue y
llamó a María su hermana, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y
te llama. Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a él. Jesús
todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde
Marta le había encontrado. Entonces los judíos que estaban en casa con
ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado de
prisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar
allí. María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a
sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto
mi hermano. Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la
acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió,
y dijo: ¿Dónde le
pusisteis? Le
dijeron: Señor, ven y ve. Jesús lloró. Dijeron entonces los judíos:
Mirad cómo le amaba. Y algunos de ellos dijeron: ¿No podía éste, que
abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?
Resurrección de Lázaro
Jesús, profundamente
conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra
puesta encima. Dijo Jesús:
Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya,
porque es de cuatro días. Jesús le dijo:
¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?
Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y
Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo:
Padre, gracias te doy por
haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la
multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz:
¡Lázaro, ven fuera!
Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y
el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo:
Desatadle, y dejadle ir.
2
Corintios
1:3-5
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de
misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas
nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los
que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que
nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en
nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo
Cristo nuestra consolación.
Respuestas 19
Juan
5:24
De cierto, de cierto os
digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna;
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Romanos
8:31-39
¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es
por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio
Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también
con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es
el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió;
más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de
Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del
amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o
desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito:
Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados
como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que
vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de
que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades,
ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna
otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo
Jesús Señor nuestro.
Filipenses
1:19-26
Porque sé que por vuestra
oración y la suministración del Espíritu de
Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo
y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda
confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi
cuerpo, o por vida o por muerte. Porque para mí el vivir es Cristo, y el
morir es ganancia. Más si el vivir en la carne resulta para mí en
beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas
estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo,
lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario
por causa de vosotros. Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún
permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe,
para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia
otra vez entre vosotros.
Respuestas 20
Proverbios
20:20 Al que maldice a su
padre o a su madre, Se le
apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa.
Proverbios
23:22-25
Oye a tu padre, a aquel que te
engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.
Compra la verdad, y no las vendas; La sabiduría, la
enseñanza y la inteligencia. Mucho se alegrará el padre del justo, Y el
que engendra sabio se gozará con él. Alégrense tu padre y tu
madre, Y gócese la que te dio a luz.
Efesios
6:14
Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros
lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,
Respuestas 21
Mateo 15:1-9
1 Entonces se acercaron a Jesús
ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo: ¿Por qué tus
discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan
las manos cuando comen pan. Respondiendo él, les dijo:
¿Por qué también vosotros quebrantáis el
mandamiento de Dios por vuestra tradición?
Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y
a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera
irremisiblemente. Pero vosotros decís:
Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo
aquello con que pudiera ayudarte, ya no ha de honrar a su padre o a su
madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra
tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo:
Este pueblo de labios me honra;
Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me
honran, Enseñando como doctrinas,
mandamientos de hombres.
Juan
19:25-27
Estaban junto a la cruz de Jesús su
madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas, y María
Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él
amaba, que estaba presente, dijo a su madre:
Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo:
He ahí tu madre. Y desde aquella hora el
discípulo la recibió en su casa.
1
Timoteo 5:8
porque si alguno no provee para
los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor
que un incrédulo.
Respuestas 22
2Crónicas33:1-13
De doce años era Manasés
cuando comenzó a reinar, y cincuenta y cinco años
reinó en Jerusalén. Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme
a las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante
de los hijos de Israel: Porque él reedificó los lugares altos que
Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a los baales, e
hizo imágenes de Asera, y adoró a todo el ejército de los cielos, y les
rindió culto. Edificó también altares en la casa de Jehová, de la cual
había dicho Jehová: En Jerusalén estará mi nombre perpetuamente.
Edificó asimismo altares a todo el ejército de los cielos en los dos
atrios de la casa de Jehová. Y pasó sus hijos por fuego en el valle de
los hijos de Hinom; y observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado
a adivinaciones, y consultaba a adivinos y encantadores: se excedió en
hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira. Además de
esto puso una imagen fundida que hizo, en la casa de Dios, de la cual
había dicho Dios a David y a Salomón su hijo: En esta casa y en
Jerusalén , la cual yo elegí sobre todas las tribus de Israel, pondré mi
nombre para siempre: Y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra
que yo entregué a vuestros padres, a condición de que guarden y hagan
todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, los estatutos, y los
preceptos, por medio de Moisés. Manasés, pues, hizo extraviarse a Judá
y a los moradores de Jerusalén, para hacer más mal que las naciones que
Jehová destruyó delante de los hijos de Israel. Y habló Jehová a
Manasés y a su pueblo, mas ellos no escucharon: por lo cual Jehová trajo
contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los
cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo
llevaron a Babilonia. Mas luego que fue puesto en angustias, oró a
Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus
padres. Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración,
y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que
Jehová era Dios.
El
ministerio de Pablo
1
Timoteo
1:12-17 Doy gracias al
que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por
fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo,
perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice
por ignorancia, en incredulidad. Pero la gracia de nuestro Señor fue más
abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús. Palabra fiel y
digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para
salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto
fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el
primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en
él para vida eterna. Por tanto, al Rey de los
siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y
gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Dios
es luz
1
Juan 1:5-2:2
Este es el mensaje que hemos
oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en
él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas,
mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él
está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo
su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos
engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si
confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros
pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado,
le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.
Cristo, nuestro abogado. Hijitos míos, estas
cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado,
abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Y él es la
propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino
también por los de todo el mundo.
Respuestas 23
Mateo
18:21-35
21Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: --Señor, ¿cuántas
veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete
veces? --No te digo que
hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces --le contestó Jesús--. "Por eso el reino de los cielos se parece a un rey que quiso
ajustar cuentas con sus siervos. Al comenzar a hacerlo, se le presentó
uno que le debía miles y miles de monedas de oro. Como él no tenía con
qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su esposa y a sus
hijos, y todo lo que tenía, para así saldar la deuda. El siervo se
postró delante de él. 'Tenga paciencia conmigo --le rogó--, y se lo
pagaré todo.' El señor se compadeció de su siervo, le perdonó la deuda y
lo dejó en libertad. "Al salir, aquel siervo se encontró con uno de sus
compañeros que le debía cien monedas de plata. Lo agarró por el cuello y
comenzó a estrangularlo. '¡Págame lo que me debes! Su compañero se
postró delante de él. 'Ten paciencia conmigo --le rogó--, y te lo
pagaré.' Pero él se negó. Más bien fue y lo hizo meter en la cárcel
hasta que pagara la deuda. Cuando los demás siervos vieron lo ocurrido,
se entristecieron mucho y fueron a contarle a su señor todo lo que había
sucedido. Entonces el señor mandó llamar al siervo. '¡Siervo malvado!
--le increpó--. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste.
¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo
me compadecí de ti?' Y enojado, su señor lo entregó a los carceleros
para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que debía. "Así también
mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdone
de corazón a su hermano.
Marcos
11:25-26
Y cuando estéis orando,
perdonad, si tenéis algo contra alguien, para que también vuestro Padre
que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas, porque
si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos
os perdonará vuestras ofensas.
Colosenses
3:12-17
Vestíos, pues, como
escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de
bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Soportaos unos a
otros y perdonaos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro. De la
manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Sobre todo,
vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Dios gobierne
en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo
cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite en abundancia en
vosotros. Enseñaos y exhortaos unos a otros con toda sabiduría. Cantad
con gracia en vuestros corazones al Señor, con salmos, himnos y cánticos
espirituales. Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo
todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio
de él.
Respuestas 24
Juan
5:24
De cierto, de cierto os
digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna;
y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.
Encarcelados en Filipos
Hechos
16:11-34
Zarpando, pues, de Troas, navegamos directamente
a Samotracia, el día siguiente a Neápolis y de allí a Filipos,
que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia.
Estuvimos en aquella ciudad algunos días. Un
sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la
oración. Nos sentamos y hablamos a las mujeres que se habían reunido.
Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de
Tiatira, que adoraba a Dios. estaba oyendo. El Señor le abrió el corazón
para que estuviera atenta a lo que Pablo decía, y cuando fue bautizada,
junto con su familia, nos rogó diciendo: --Si habéis juzgado que yo
sea fiel al Señor, hospedaos en mi casa. Y nos obligó a quedarnos.
Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una
muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a
sus amos, adivinando. Esta, siguiendo a Pablo y a nosotros,
gritaba: --¡Estos hombres son siervos del Dios altísimo!]
Ellos os anuncian el camino de salvación. Esto lo hizo por muchos días,
hasta que, desagradando a Pablo, se volvió él y dijo al espíritu: --Te
mando en el nombre de Jesucristo que salgas de ella. Y salió en aquella
misma hora. Pero al ver sus amos que había salido la esperanza de su
ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las
autoridades. Los presentaron a los magistrados y dijeron: --Estos
hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad y enseñan costumbres
que no nos es lícito recibir ni hacer, pues somos romanos. Entonces se
agolpó el pueblo contra ellos; y los magistrados, rasgándoles las ropas,
ordenaron azotarlos con varas. Después de haberlos azotado mucho, los
echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardara con
seguridad. El cual, al recibir esta orden, los metió en el calabozo de
más adentro y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche,
orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los
cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las
puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Se despertó el carcelero
y, al ver abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a
matar, pensando que los presos habían huido. Pero Pablo le gritó: --¡No
te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí! Él entonces pidió una
luz, se precipitó adentro y, temblando, se postró a los pies de Pablo y
de Silas. Los sacó y les dijo: --Señores, ¿qué debo hacer para ser
salvo? Ellos dijeron: --Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y
tu casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que
estaban en su casa. Él, tomándolos en aquella misma hora de la noche,
les lavó las heridas, y en seguida se bautizó con todos los suyos.
Luego los llevó a su casa, les puso la mesa y se regocijó con toda su
casa de haber creído a Dios.
Romanos
8:26-39
De igual manera, el
Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, pues qué hemos de pedir como
conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros
con gemidos indecibles. Pero el que escudriña los corazones sabe cuál es
la
intención del Espíritu, porque conforme a la
voluntad de Dios intercede por los santos.
Más que
vencedores
Sabemos, además,
que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, esto es, a
los que conforme a su propósito son llamados. A los que antes conoció,
también los predestinó para que fueran hechos conformes a la imagen de
su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.
Y a los que predestinó, a estos también
llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que
justificó, a estos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si
Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su
propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará
también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos]
de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo
es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a
la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos
separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, angustia, persecución,
hambre, desnudez, peligro o espada? Como está escrito: «Por causa de
ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de
matadero». Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por
medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la
muerte ni la vida, ni ángeles ni principados ni potestades, ni lo
presente ni lo por venir, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra
cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús,
Señor nuestro.
Respuestas 25
1 Corintios
10:12-13 Así que el
que piensa estar firme, mire que no caiga. No os ha sobrevenido ninguna
prueba que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser
probados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente
con la prueba la salida, para que podáis soportarla.
Hebreos
2: 14-18 Así que, por
cuanto los hijos
participaron de carne y sangre, él también
participó de lo mismo para destruir por medio de la muerte
al que tenía el
imperio de la muerte, esto es,
al diablo, y librar a todos
los que por el temor de la muerte
estaban durante toda la vida sujetos a
servidumbre. Ciertamente
no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de
Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para
venir a ser misericordioso y fiel Sumo sacerdote en lo que a Dios se
refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo
padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son
tentados.
JESÚS, EL GRAN SUMO
SACERDOTE (4.14--10.18)
Hebreos 4: 14-16
Por tanto, teniendo un gran Sumo sacerdote que traspasó los cielos,
Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión.
No tenemos un Sumo sacerdote que no pueda
compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo
según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro.
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